411063_1305340852p2EULa casa de subastas Christie pudo haber vendido una pieza incunable de arte, de Leonardo da Vinci, por poco más de 21.000 dólares, según los investigadores, que afirman haber identificado el origen de la pintura tras un acalorado debate.

La pintura parece provenir de un libro de 500 años de antigüedad, que cuenta la historia de la familia del duque de Milán. El historiador de arte, Martin Kemp, de la Universidad de Oxford, cree que la misteriosa pintura, aparecida en 1998, es un retrato de la hija del duque, creada por da Vinci para su libro de boda.

“Supimos que se trataba de un libro debido a las costuras en un margen donde se puede ver el corte de cuchillo. Encontrarlo ha sido milagroso, realmente me sorprendió”, comentaba. “Cuando se hace una investigación histórica de objetos con esta antigüedad, no se suele completar de esta manera.”

En 2010, Kemp fue el primero en sugerir que da Vinci pintó el retrato, y desde entonces, los historiadores del arte han debatido hasta la saciedad sobre su origen y su pintor. De hecho, varios historiadores de arte han declarado que no harían comentarios sobre la pieza o no contestaron a los mensajes de contacto. Un examen más de cerca de la obra de arte por una galería de Viena, llevó a su director a decir que no era un Da Vinci, sin dejarse influenciar por las nuevas pruebas.

Del almacén a la fuente

El retrato fue enviado a Christie en 1998, donde los historiadores del arte sugirieron que la pieza era de unos artistas alemanes del siglo XIX, llamados los nazarenos, que imitaban el estilo renacentista (Esto fue desmentido posteriormente en una datación por radiocarbono, que estima la creación del retrato entre 1440 y 1650). Fue titulado “Head of a Young Girl in Profile to the Left in Renaissance Dress”.

Kemp no estaba convencido y empezó a buscar en la historia de la pintura. Cuando vio por primera vez el retrato en un archivo adjunto a un correo electrónico en 2008, reconoció de inmediato el estilo zurdo de Da Vinci. Fue a verlo en Zurich, y junto con su co-autor, Pascal Cotte, ingeniero y fundador de análisis del arte, pusieron en marcha la tecnología Lumiere  para examinarlo en París.

Kemp y Cotte, publicaron entonces “La Bella Principessa: La historia de una nueva obra maestra de Leonardo da Vinci” [La Bella Principessa: The Story of the New Masterpiece by Leonardo da Vinci] (Hb Hodder, 2010), afirmando que el trabajo podría ser un Da Vinci, una afirmación con la que muchos respetados historiadores han discrepado, algunos con cierta vehemencia.

El retrato está hecho sobre vitela [papel pergamino], una piel preparada de manera especial y normalmente utilizada en escritura e impresión. Ningún trabajo de Da Vinci se había encontrado antes en este tipo de papel, a pesar de que fue utilizado con frecuencia en los libros. Los investigadores creen que el retrato estaba en un libro, ya que era visibles tres costuras en el margen izquierdo del retrato. También que fue hecho con tizas y tinta, no de pintura.

Un regalo de boda

“La posibilidad de identificar el libro de vitela era muy pequeña, como buscar una aguja en un pajar”, comentaba Kemp. Al menos hasta que el historiador de arte estadounidense D. R. Edward Wright, de la Universidad de California en Berkeley, le sugirió a Kemp que mirase una serie de libros titulados “Sforziad“.

Existían no más de cuatro copias, indicó Kemp. Aparte de la copia en la Biblioteca Nacional de Varsovia, otra en Londres y otra en París. Cada libro fue hecho a medida y diferentes portadas y motivos artíticos, la evidencia de que el retrato había sido “arrancado” se encontró en el libro de Varsovia. La imagen fue eliminada probablemente durante el siglo XVIII, cuando el libro fue de reencuadernado.

Da Vinci vivió en la residencia del duque durante varios años, entre 1481 y 1499. Fue el único artista zurdo en la corte en aquella época, señalaban los investigadores.

Coincidiendo la página con el libro

Tras el examen, Kemp se dio cuenta de que las costuras de la página coincidían con la costura del libro, pero no eran la única evidencia. Ya que la vitela se hace con pieles procesadas, cada hoja tiene cualidades diferentes. El grosor y la composición de esta hoja coincide perfectamente con la vitela del libro. Se añade también unas marcas de corte en el borde del libro.

“Dentro de los márgenes razonables de duda, con las evidencias que tenemos sobre la vitela y las hojas que faltan, entendemos que es su origen”, señaló Kemp. “Con 500 años de antigüedad, nunca vamos a  tener una confirmación al cien por cien, pero éstas son lo bastante buenas.”

Kemp y Cotte, publicaron una versión corta de su examen del libro y de las marcas de corte y unión en el retrato, junto con su análisis de la vitela. La pintura ha pasado a denominarse “La Bella Principessa”, aunque sus verdaderos orígenes son todavía objeto de debate.

¿Todavía en debate?

La galería de arte Albertina de Viena, decidió no exhibir el dibujo, porque al ser examinado por la institución “nadie está convencido de que se tratara de Leonardo,” según declaraba el galerista Klaus Albrecht Schröder a ArtNews .

La portavoz, Verena Dahlitz, inquerida por su parecer ante las nuevas pruebas, respondió por correo electrónico, “Aún creemos que no es un auténtico dibujo de Leonardo. “Y al respecto de quién podría haberlo pintado en Sforziad, dijo: “Pensamos que el dibujo es del siglo XIX.”

El blogger de arte, Hasan Niyazi, en su blog “The Three Pipe Problem“, actualizó su artículo sobre la controversia de La Bella Principessa, en reacción al encuentro con Kemp, opinando que, “los críticos de la pieza deberían ahora reorientar su enfoque, ya que el argumento de si es de un contemporáneo de Leonardo todavía podría surgir de otras fuentes. A pesar de que cualquier alegación sobre la pieza tenga menos probabilidad de mantenerse en pie frente a la acumulación de pruebas de este trabajo.”

Muchos de historiadores de arte se han negado a comentar sobre la pieza. William Wallace, un historiador del arte de la Universidad Washington, en St. Louis, sin querer tampoco comentar al respecto, pero si señaló: “Creo que algunos, como es mi caso, no deseamos pronunciarnos sobre una atribución poco probable, sobre todo sin haber visto el original”, añadiendo en un correo electrónico. “Los egos resultan fácilmente heridos en un campo tan pequeño, y Kemp, después de todo, es un académico muy respetado”.

Kemp va a publicar sus hallazgos en una edición actualizada de su libro, “Leonardo” (Oxford University Press, 2011). Con una subvención de National Geographic basada en su búsqueda del libro y en la red se producirá un documental que trate sobre la búsqueda de los verdaderos orígenes del retrato, que se espera para principios de 2012.